Similitud.
- Carla Cisneros

- 17 abr 2020
- 5 Min. de lectura
Actualizado: 11 nov 2020

Dice la canción "Una rápida traición, Y salimos del amor". Y no fue el encierro, fue la vida. Porque la aspiración del ser no tiene nada que ver con lo que uno gane, sino con lo que se quiere lograr de la vida. y a veces, es la vida quien pone a otras personas en ese camino, otras opciones, otras ganancias, cosas que atraen.
Que en la sumisión que aceptan pasar en la vida en pareja, nunca permitan que los volteen a ver hacia abajo, que nunca se sientan o sepan engañados, porque incluso lo que no se cuenta, termina siendo una mentira.
Y no, las traiciones no tienen que ver con el engaño sexual con otra pareja. Las traiciones se acompañan de mentiras, de cosas que se ocultan, de aquello que un día dejas de contarle a quien le contabas todo, y lo que empiezas a hacer que cambia eso por lo que gustabas a ese alguien. ¿Cuánto tiene que no la abrazas?¿Cuánto que no la volteas a ver como antes, diciéndole que es bella? ¿Cuánto lleva ella sin decírselo a él, o si quiera sin besarle como dios manda? Ahí empieza la traición. Traicionas lo que eres, lo que formaste, y las promesas por las que se trabajo todo este tiempo. Las promesas son siempre palabras, no crean nunca nada, sin expectativas no hay decepción. o al menos en eso estaba yo hace unos años, hasta que todo cambio. Pero hoy, parece que todo regreso.
Pero no estamos ahí, estamos en la traición y en como la define cada persona. Uno sabe hasta donde aguanta, y cuáles son los límites, son los otros - como dice Sartré - los que nos enseñan lo que somos en realidad. Hace años por ejemplo, cuando los espejos no existían, nos reconocíamos en la mirada de esos otros.
dice Cálamaro "no se lo quiero, pero se lo que no quiero". no quiero que oculten cosas, que me llegue la madrugada cansada de pensar en sitios, personas, escenarios y lugares. Hago referencia siempre en mi cabeza a la cita de Camus sobre la desesperación, y que pinche es ese sentimiento porque nos va quitando de a poco la respiración, nos jode la existencia. y luego vienen las fotos. las chingaderas. No he encontrado otro nombre para eso que pasa: Chingaderas esta bien.
Ya se que siempre escribo cuando me siento mal, cuando la vida me arrastra en olas a las que 100 veces he jurado no regresar y de alguna manera siempre me vuelven a este tornado, y siempre - porque así pasa con la vida - termino en el ojo de esa chingadera. Veo todo desde lo lejos, como tratando de entender en que momento las cosas empezaron a ser así. La mayoría de las veces logro tener claridad, epifanías que me ayudan a salir adelante. Eso me hace fuerte, eso me hace lo que siempre he sido. Una buena persona que no miente, que no traiciona, y que hasta hace unos días, costaba mucho que se cansara de algo sin haber luchado antes.
¿En qué momento abriste la puerta? ¿Cuándo decidiste que esta es la vida que querías vivir, o mas bien , en que momento esa vida se convirtió en esto? Me niego a salir de los huracanes, pareciera que quiero pero no. Mi mente siempre da para pensar mas, para leer mas, para ver mas. Aunque en días como hoy, duden de mi inteligencia. Porque solo tengo la cara, le dije muchas veces a todos. Pero la gente sigue creyéndolo. No importa, pasa que un día alguien importante me jode. Y cuando me joden, se me vuelve a morir algo adentro. Pero no mas es la cara. Todo lo demás lo sé. Cómo cuando la conversación traviesa es para alguien mas, como aquel mensaje preguntando si aquella tenía otra cosa puesta. Cosas de verdad de las que no quiero hablar, ni discutir. Son mas chingaderas.
¿Dónde quedaron las canciones dedicadas en las que cantábamos a todo pulmón "quiero que te vengas a vivir todos los días conmigo? ¿En qué momento llego mas bien el "vete de mi casa y déjame estar? Ese momento donde estas mas tranquilo estando solo, sin problemas, aunque la mente siga en el huracán, pensando qué estas haciendo cuando no estas aquí, conmigo o con alguien mas. Cuando la canción que suena en tu cabeza comienza con un "¿Y qué si te dijera que las cosas no van bien?", porque no nos hagamos, esas palabras que enuncias como promesas se ven cada día mas lejanas.
Y no se trata de culpar, me queda claro que es algo que no tengo que hacer yo. Las cosas pasan porque las permitimos. Y hay días donde quieres dar una sorpresa, y la sorpresa termina siendo una oficina a donde "solo se va a romancear". Y así , en silencio, se explican tantos errores, y tantas llamadas no contestadas. Las sorpresas no funcionan, no volverán a pasar, como no volverán a venir esas preguntas sobre lo que haces, sobre lo que quieres. YA no. Porque "Esta mañana siento que todo se escapa de mis manos".
Decidí hace unos días que quería escribir, se me acabaron las palabras, no sabía como escribir que me siento mal. Abrí la ventana, me abrí cervezas y prendí cigarros porque se que odias que fume en la casa, Adrede es cierto, todo lo hice sabiendo que te haría enojar. Ojalá y el enojo nos haga recapacitar, pero no, no tienes esa habilidad de componer lo que rompes. Solo sabes pagar, comprar lo que pierdes nuevamente, y empeñar lo que costo trabajo conseguir. Y aconsejare algo: No todo lo que se rompe esta perdido, a veces tratar de componerlo le da una nueva historia y oportunidad a las cosas. Pero se necesita una habilidad para eso, y mucho interés. Y voy avisando algo, esa facilidad con la que dejas romper y perder las cosas, también es una traición a todo lo que se logra en años. Simplemente porque el mensaje que deja es que ya no importa mas.
¿Estamos en el proceso donde ya no importa? No lo sé aun. Regresaron eso si, mis dibujos de mandalas. Me voy a tatuar un día uno, cuando pueda explicar sin llorar, lo que significan para mi. Yo llegué a ese punto donde no quiero meter mas mis manos golpeadas de coraje, donde me canse de golpear paredes, prender cigarros, limpiar, tomar, llorar, y pedir perdón. Se me acabo esa paciencia. Y se me acabaron las ganas de levantarme sola cada vez. ¡Vaya! Eso lo tengo claro: De todo me levanto sola siempre.
Aquí estoy otra vez, ahora sentada, y no echa bola en un rincón. Se trataba de cuidarnos, de cuidarnos ambos para todo, pensando siempre en ese otro ser que nos permite reflejarnos con lo que mas nos gusta. Pero no, estoy otra noche sola, ahora con el sentimiento que da el encierro, que tu decidiste no cuidarme mas, en el momento en que prefieres arriesgarte.
Decía la canción "Cuando no estas conmigo, la casa vacía pregunta cuándo volverás". Me truena algo dentro. Pero no se si espero que vuelvas. Ahora soy otra. Soy eso en lo que me convertí contigo, que responde, que niega, que se aguanta como antes las lágrimas para no darle importancia. Eso; deje de darle importancia a lo que era importante. Y no es malo. Lo lograste. Salió ese carácter que querías desde el inicio. Pero por favor, no confundas, sigo siendo yo.
Salud pues. Y que decidas lo que quieras, pero nunca, jamás, vuelvas a traicionar a nadie.
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