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Realidades: parte 1 * yoga

  • Foto del escritor: Carla Cisneros
    Carla Cisneros
  • 4 nov 2022
  • 5 Min. de lectura

Actualizado: 2 dic 2022


Aviso: Este espacio se compone de letras que brotan en la mente de quien las escribe.

Algunos personajes son creados en catastrofes, otros en momentos de histeria y algunos en brotes psicóticos donde quien escribe se pierde muy seguido. Algunas veces todo es un reflejo de lo que pasa en la realidad, y algunas otras, cosas que otros cuentan, cosas que imagino, o cosas que pasan al rededor del mundo.


Cada quien se cuelga el saco que mas le guste del perchero. Nada es real. Se escribe porque se quiere, porque libera, porque se puede y porque las letras abandonan ahí los sentimientos, dejando la responsabilidad a quien las lee, de saber qué hacer con eso.


La historia entonces ya no es mía. Es de quien lee.

Lo que pase con el personaje deja de ser mi responsabilidad. Usted sabe si lo mata, si lo deja, o si lo revive.




* capitulo 1: La explosión


Esa ansiedad llego hace poco mas de 9 años. Convive con ella diariamente y desde hace unos años se controla. El doctor decidió que podía darle de alta:

"Me hablas en cualquier momento" dijo.


Y le hablo 2 veces. Ninguna contesto.


Quizás cambio de celular.

Quizás murió en la pandemia.

Quizás ya no vive en la ciudad.


La primera explosión llego 7 años después. Fuera de unas cuantas lagrimas que salen a La primera; fue ese sentimiento de saberser engañada.

Pendeja.

Todos los mensajes, todas las fotos, esos largos textos que nunca recibió y que ahora le mandaban no a una. A otras 3.

Creo que los pretextos son los que mas encienden la ira de las personas cuando se saben defraudados.

- Esa es la palabra: DeFraudación. ¿Existe?


-Creo que si. "Me defraudaste".


Total que para todo hubo pretexto: "no quería", "así nos llevamos", "¿cómo crees que voy a hacer eso?".

Ella solo pensaba en ese texto: "La oficina es para romancear".


Y muy dentro supo que por eso paso lo que paso.

Y dentro muy dentro, él también lo sabía: Se hacía pendejo.


Pero el engaño se arregla enfrentandolo. Eso da poder, certeza y paz mental. Lo que no regresa es la confianza. Y sin confianza, solo queda la especulación: Y la especulación origina Ansiedad.


Aquella semana penso mucho, lo siguio pensando meses después. Fumó, tomo, se sento en la bañera a llorar mientras el agua le corria por la espalda. No una, varias veces. Muchas veces. Pero lo arreglo. Lo alejo de su mente. Lo habló con él.

No se si se perdonaron, no se si ella lo perdono. Nunca se lo dijo así. Pero hay acuerdos silenciosos que la gente hace y que se prestan a malinterpretaciones.

Creer que me gusta visitar la casa de tus padres cada 8 días porque no digo nada, es un ejemplo. Pensar que me acompañaras siempre a casa de mi hermana es otro.


Acuerdos silenciosos donde algunos entienden perdon. Y otros crean coraje.


El segundo ataque fue unos meses antes de que el inquilino llegara. Uno no puede vivir peleando y llorando diariamente. Tampoco es sano vivir con esa sensación de que todo lo que haces lo haces mal. Es una relación tóxica. pasa.


Pone su cara de ejonado, grita, y avienta cosas. Azota las puertas y lo que se le ponga enfrente.

"así me enseñaron y si me enojo no es tu culpa". Pues no lo es, pero se la lleva entre las piernas. A veces necesitamos que nos digan que si: Estamos bien pendejos... a veces. Ella no se lo ha dicho. Él no acepta su pendejez. La cosa en ese arranque es que el inquilino estaba por llegar. Ella trato de calmarse para que nadie se diera cuenta. El inquilino llego y vio la casa como si nada pasara ahí. Y sigue.


Ninguna de las dos ocasiones el doctor contesto, y en ambas, no pudo parar de llorar, de rascarse los dedos, de sobar las manos contra los muslos, de respirar profundo y tratar de controlar ese dolor de cabeza que da cuando el ataque llega.

En ambas ella salio sola. Pero rasguñada.

Todavía trae cicatrices que esta tratando de arreglar.

Hay cosas que no se arreglan.

Pero se aferra al piano y a la pieza que interpreta en el aire cada que llega el momento.


Ambas crearon un coraje interno que cada vez que algo pasa, crece como tumor instalado en la base del estomago.

A cada pendejada, a cada regaño, a cada grito, ese tumor crece. Crece tanto, que la hace toser.

El nuevo terapeuta le dijo que es tos ansiosa, "estas somatizando cosas que no dices, y que deberías sacar".


-Nada. El mucosolvan también ayuda y así no se lastima a nadie. Ni los hago enojar.

El mucosolvan me ayuda mientras entiendo porque pienso lo que pienso.


Porque si. Ahora hay otro terapeuta. Otra terapia.

La tos esta ahí, ella no dice nada.



* capitulo 2: anxietatem

¿En qué momento la gente cree que tiene atribuciones para opinar, comprar, regalar, hacer, decir, aconsejar, etc.. sobre cosas en las que no se les esta solicitando nada?

¿Quién les da la atribución de sentirse en derecho?


Demasiadas palabras. Muchos pendejos. Nadie entiende nada, o se hacen que no entienden.


La palabra ansiedad viene el latón "Anxietas, anxietatis". Es la cualidad o estado del adjetivo latino anxius que significa "Angustiado" La raíz es *angh* y significa "estrecho" o "doloroso".


Si, la ansiedad duele: en la cabeza, en el cuerpo. En el cuello, en los musculos y en los pies. La ansiedad duele tanto que no nos deja respirar o caminar. Cansa. Cansa tanto como los enojos, después de un ataque es muy dificil levantarse, es mas dificil tener animos de hacer algo. Supongo que así fue como tronaron los beatles.


La yoga - que es de lo que debería estar hablando- nos ayuda con eso. A respirar, a controlar, a relajar.

Cuando llegan los ataques lo que hace es recordar esas clases. respirar, contar, mover. Subir, bajar.

La última vez no funciono, tampoco las 4 anteriores, ni el mes anterior. Y lo dejo. Pensó entonces que lo recomendable sería pedir ayuda.


Y la pidio. Así llego el nuevo terapeuta. El que pone blues antes de las sesiones.















*Capítulo 3: Escribe

Claramente las letras de las canciones de Blues nada tienen que ver con lo que ella trae antes de la terapia, tampoco con lo que piensa, pero solo escuchar la escalonada le da una fuerza en el interior. Y pareciera que el terapeuta lo descrubió en la primer sesión. A partir de entonces empezo a ponerlo en el consultorio y a hacer preguntas a partir de eso.


-Yoga, hice yoga para recuperaarme. Todos los días respiraba, me movía, dejaba que mi cuerpo sacara eso que le ocasiona estar de malas todos los días, pelear diario, batallar con todo eso todos los días.

- ¿Y por qué mejor no te fuiste? ¿Por qué seguir ahí si termina siendo una batalla para ti?

- Pues por amor, supongo.

-El amor no se supone,

-Este si...


Yoga: Moverse, respirar. Escuchar al cuerpo, fluir y pensar que todo puede comenzar nuevamente mañana.

Relajarte, sanar, mejorar en cuerpo y espíritu. De eso se trata en los ataques de ansiedad. De que nada vuelva a repetirse, de escuchar y sanar.



 
 
 

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